miércoles, marzo 31

EL GRAN BAILE EN EL PALACIO DE LOS CONCHA CAZOTTE


UN BAILE DE FANTASÍA EN EL SANTIAGO DEL 900 ERA UN TERREMOTO SOCIAL QUE TARDABA DÉCADAS EN APACIGUARSE. CAUSABA TAL REVUELO QUE ADEMÁS DEL DESPILFARRO PARA LA FAMILIA ANFITRIONA, SIGNIFICABA EL VACÍO ECONÓMICO PARA MUCHOS DE SUS INVITADOS, PERO TAMBIÉN UN MUST QUE TRASPASABA DÉCADAS EN EL CURRICULUM SOCIAL.
ES QUE UN BAILE DE TALES CARACTERÍSTICAS MERECÍA EL MAYOR ESMERO: DE EUROPA O MEDIO ORIENTE SE IMPORTABAN TELAS PARA CONFECCIONAR LOS DISFRACES, LOS MÁS OSADOS TRAÍAN VESTIDOS COMPLETOS DE LA CORTE DE LUIS XV; LAS JOYERÍAS NO DABAN A BASTO CON LOS PEDIDOS Y EN LOS SALONES LAS SEÑORITAS LUCHABAN ENVIDIOSAS POR CONSEGUIR LA IDEA MÁS ORIGINAL PARA VESTIR EN LA FIESTA.
EL 15 DE OCTUBRE DE 1912 QUEDÓ GRABADO EN EL INCONSCIENTE COLECTIVO CHILENO COMO UNA DE LAS FECHAS MÁS DESLUMBRANTES DE NUESTRA HISTORIA, EL BAILE QUE ORGANIZÓ DOÑA TERESA CAZOTTE DE CONCHA Y TORO EN SU PALACIO MORISCO DE LA ALAMEDA, ELEVÓ LA CATEGORÍA SANTIAGUINA DE LUJO A NIVELES JAMÁS ANTES VISTOS...



El lugar del encuentro por sí solo era ya un maravilloso reducto de fastuosidad y exotismo en pleno centro capitalino, una enorme quinta colindante con la Alameda, la calle Erasmo de Escala y Cumming; en cuyo centro se erguía imponente la mansión construida en 1876 por el arquitecto Teodore Burchard, por encargo del rico magnate de la minería don José Díaz Gana. 
El Palacio Concha Cazotte en 1912.
Los enormes caudales de dinero llegados desde la mina de Caracoles, permitieron importar maderas exóticas para el artesonado de los cielos, la boisserie de los muros y el parqué dibujado de los pisos; enviar a España los planos de la casa para que se diseñaran los muebles a medida; encargar a la firma Baccarat diez enormes arañas y veinte apliqués de cristal para ornamentar los muros de los salones más importantes, todos tapizados con seda y que contaban además con aparatosas chimeneas: dos de  mármol y bronce, una de onix, y otra morisca con incrustaciones de nácar.  En los alrededores de la casa se plantaron árboles traídos de todas partes del mundo, se delinearon sinuosos senderos y hasta se ordenó construir una gran laguna artificial. El resultado fue un enorme palacete arabesco de 3500 mts² con cúpulas doradas al fuego, minaretes, paneles de mármol, vitrales y un fabuloso parque con cascadas, grutas, esculturas, laguna y hasta un cerro.
Lamentablemente la crisis económica lo obligó  a vender rápidamente el oasis que había creado; comprando la propiedad don Enrique Concha y Toro como regalo de matrimonio a su mujer Teresa Cazotte Alcalde.
Juntos alhajaron el palacio con gran lujo, trayendo numerosas esculturas de Europa, entre las que se podían contar dos Venus de mármol de carrara, bronces de artistas como Aizelin, Quintor y Dubois; y diversas pinturas de los siglos XVI, XVII y XVIII, formando una importante colección, con obras de Rubens, Barbieri, Berghen, José Rivera, Le Bourguignon, Melchor Pérez de Holguín, Abraham Van Dispenbeck, David Teniers y Alonso Cano.  El matrimonio además realizó reformas a la mansión, dotándola de dos enormes minaretes que sobrepasaban las cúpulas, y que eran visibles desde la Alameda, entre las hermosas rejas  y los añosos árboles del parque. 

El Palacio Concha Cazotte desde la Alameda, en Chile of To Day, ORTUZAR,A. 1907- La laguna del Palacio Concha, CENFOTO.

La suntuosidad del palacio no demoró en llamar la atención de los santiaguinos, hecho que sumado a la intensa sociabilidad que se generó entre sus muros gracias a la carismática personalidad de la señora Cazotte, convirtió la "Quinta Caracoles” en el centro social de Santiago por más de 40 años.
En sus salones se dieron cita los más encopetados acontecimientos sociales, como el comentado Banquete ofrecido a los dignatarios extrajeros durante las fiestas del Centenario en 1910, diversas tertulias políticas, representaciones teatrales, fiestas de caridad y el hoy rememorado baile de fantasía de 1912, realizado en honor al santo de la dueña de casa.


MARTES 15 DE OCTUBRE DE 1912

Invitados llegando al palacio. ZigZag 1912.
Ese día la Alameda de las delicias se llenó de carruajes que trasladaban a lo más selecto de la sociedad chilena hacia calle Brasil, donde las enormes rejas con puntas doradas del Palacio se abrieron para recibir a los más exóticos personajes, en un eterno desfile de plumas, sedas y encajes, brillantes y esmeraldas, carey, perlas, pelucas blancas, cascos militares, velos y grandes sombreros. Pasando la pileta central, y subiendo las enormes escalinatas de mármol blanco, los dueños de casa esperaban a sus invitados. -“Con qué amable ademán recibían los dueños de casa, doña Teresa aun hermosa, llevando un pomposo traje de María Antonieta, aplaudía con entusiasmo la entrada de sus invitados. Secundábanla sus hijos vestidos ricamente con trajes moriscos que armonizaban de maravilla con el ambiente del palacio”. BALMACEDA,E. Del presente y del pasado. Editorial Ercilla. Santiago de Chile. 1941.
En los salones del palacio la noche del 15 de octubre, entre ellos Eduardo Salas Undurraga y Marcial Martínez. En Diario La Mañana 18 octubre 1912.
Concurrentes en un salón del palacio la noche de la fiesta. En Revista ZigZag, noviembre 1912.


Los convidados ingresaban al son de la incesante música de orquesta, que provenía de un piso superior al que se accedía por una pequeña escalera en el Salón principal, con techo abovedado y luz cenital otorgada por la impresionante cúpula central, desde donde pendía una enorme araña de baccarat.
Entre pinturas italianas, cristalería, sedas y brocatos; los fantasiosos ocupantes del palacio lanzaban miradas en aprobación o desaprobación de los disfraces, observando las joyas, encajes y modales, en un eterno cotilleo que pretendía llegar a un consenso del traje más espectacular de la noche. Para el parque, se eligieron  pequeños faroles que iluminaban cada rincón aumentando  este festivo ambiente de ensueño y fantasía, donde se codeaba una empolvada Madame de Pompadour y meditaba un acongojado Hamlet. Los cisnes de la laguna parecían comprender las personificaciones, que eran parte de ésta espectacular forma de celebrar. 


Grupo de invitados en los salones del palacio. En Diario Ilustrado 17 octubre 1912
Asistentes en los salones y el parque del palacio. En Diario la Mañana 18 octubre 1912

El esmero de la dueña de casa a la hora de agasajar a sus invitados marcó un precedente social, del tradicional buffet de pie, se pasó a comer en cómodas y pequeñas mesas independientes, dispuestas en un enorme Comedor con capacidad para 150 personas, construido especialmente para la fiesta en la terraza norte del palacio. Todos los sirvientes vestían de frac y en las mesas se dispusieron arreglos florales del día y “se sirvió en porcelana de sèvres y fuentes y platos de plata maciza de la mina caracoles; paté de foie gras, las galantinas, pavos y langostas, todo acompañado del ponche a la Romana, excelentes  vinos franceses y el infaltable champagne La Veuve Clicquot, en esa época llamada graciosamente la Espumosa Viuda...”. BALMACEDA,E. Del presente y del pasado. Editorial Ercilla. Santiago de Chile. 1941.

Fotografía del Comedor, montado especialmente en la parte trasera de la casa para albergar el banquete. En Album del Baile Concha Cazotte. Imprenta Barcelona, 1912
Grupo de personas ocupando el Comedor montado para la fiesta. En Diario Ilustrado 17 octubre 1912, y La Mañana 18 octubre 1912.


El lujo de cada disfraz de los más de 300 convidados quedó registrado en un Álbum de fotografías tomadas en el famoso Estudio Heffer y en el palacio Concha el domingo 20 de octubre de 1912, donde nuevamente se dieron cita algunos de los convidados para rememorar el baile, y entregarnos felices fotografías que fueron editadas por la Imprenta Barcelona.  Además de este registro existen sinfines de relatos y anécdotas contadas por nuestros abuelos y sus madres, y muchos cronistas que dedicaron extensos pasajes para que nunca se olvidara éste gran evento nacional. Cómo olvidar por ejemplo, a Eduardo Balmaceda Valdés, quien se disfrazó de Gil Blas de Santillana; y que tantas veces narró cómo un grupo de transeúntes estuvo a punto de lanzar a Francisco de Borja Cifuentes, caracterizado de Petronio con larga túnica y cintillo de láminas de oro, a la Fuente de Neptuno de Alameda, confundiéndolo con un bañista, en la madrugada de regreso del baile. 
El mismo  Balmaceda cuenta también con ironía su traje en el baile “Yo me había entusiasmado con un grabado que representaba a Gil Blas de Santillana, la noche del baile mi disfraz me parecía espléndido, pero al andar del tiempo, sólo he mirado en él un mamarracho y sobretodo, que poco tenía yo de Gil Blas en esa época”. BALMACEDA, E.Un mundo que se fue. Editorial Andrés Bello, santiago de Chile. 1969
doña Teresa Cazotte junto a sus hijos, Enrique, Teresa y Luisa.

Mayor suerte y acogida tuvo el ingreso sensacional de Eduardo Salas Undurraga, disfrazado de Kaiser Guillermo II de Prusia, con quien guardaba gran parecido. Bajó desde un espléndido carruaje junto a su mujer Adela Salas, quien vestía de Juana de Aragón, con un traje idéntico con el que la retrató el pintor Rafael en el Renacimiento. Siguiéndolos estaba una pequeña comitiva de la guardia imperial, presidida por los hermanos Juan y Ezequiel Undurraga Fernández. 

Teresa Walker Concha de Pérez, nieta de Doña Teresa Cazotte, recuerda: “Para el día de la fiesta, la mamá le pidió expresamente a Don Horacio Walker Larraín, mi padre, que no se apareciera por favor hasta después que ella repartiera el cotillón, ya que el sólo hecho de verlo le causaba siempre una gran impresión por el gran amor que le profesaba, incluso antes de su compromiso. Como era de esperar, llegó antes, paralizando a la mamá, que no pudo repartir los regalos”. Entrevista Marzo 2010.

Un periodista de la revista Selecta deja una larga lista de asistentes, destacando los trajes que usaron algunas de las más hermosas invitadas y los más elegantes caballeros. “Las líneas orientales de las cúpulas estaban maravillosamente iluminadas por hilos de luces que resplandecían en la noche como largos collares de diamantes, mientras en el interior del edificio deslumbraba la belleza de muchísimas mujeres, en las cuales no se sabía qué admirar más, si la gracia encantadora de las andaluzas o la deliciosa sonrisa de la Corte de Luís XV.”  Revista Selecta, noviembre 1912.

Podemos nombrar a Elena Errázuriz de Sánchez, célebre mujer santiaguina, una de las fundadoras del Barrio El Golf, que lució esa noche un despampanante traje de seda amarilla de 1830, con una peineta de carey, enormes pulseras, y un antiguo abanico original. Rosario Ossa de Matte, vistió un traje oriental de seda verde cubierto por una fina gasa celeste bordada, un turbante celeste con aigrette amarillo, pendentif de esmeraldas y aderezo de brillantes.
Fernando Eyzaguirre casi se queda sin ir al Baile, su extraordinario traje de oficial Luis XV con peluca de largos buclés rubios y su ajustada levita de paño color cielo, galoneada de plata, llegó el mismo 15 de octubre al puerto de Valparaíso, enviado desde Europa por su hermano José Eyzaguirre.
Fernando Lazcano Valdés, desempolvó un rico traje de sus antepasados del siglo XVIII y personificó como un tributo a su noble casta al reconocido Mariano Fontecilla.
Jorge Phillips rememoró los Burgos medievales con un fantástico atavío de cortesano. La célebre belleza de la época Ida Zañartu de Wedeles, vistió un traje blanco de española con mantón y peineta de carey, y un espectacular juego de cruz y cadena de brillantes. Patricio Irarrázaval Lira de oscuras y largas patillas personificó tan magníficamente a Hamlet, que incluso llevaba un cráneo en la mano. 

Jorge Phillips (Cortesano Medieval) - Eduardo Salas Undurraga (Kaiser Guillermo II), 1912.
Raquel Echeverria Concha (abogado francés)  -  Elena Errazuriz de Sanchez (Traje 1830) -  Blanca Figueroa de Riesco (Andaluza). 1912
Javier Echeverria Vial (Época Carlos V) -  Gustavo Rodríguez A. - Carlos Ossa P. (Pierrot). 1912

Las exóticas ropas de María Godoy de Prieto dejaron absortos a los invitados, estaba disfrazada de “Mar”, vestía un traje de seda con peces pintados, una cola de terciopelo verde con manojos de musgo y aderezo de brillantes. Otra belleza Luz Lyon de Pereira tenía un vestido Segundo Imperio de color lila, con crinolina y peinado de la época. Divertido posó para el álbum, Carlos Ossa, caracterizado de Pierrot, a quien bien le calzaba el disfraz, porque siempre trataba de hacer reír sin estar siempre alegre.
Las hermanas Mercedes y Ester Agüero vestían espectaculares trajes egipcios, de seda amarilla con espléndidos bordados, velos verdes y una infinidad de pedrerías.  Con toda pompa del gran siglo entraba Guillermo Edwards Matte con su lujoso disfraz de Luís XIV; era todo un rey sol y como alguien observara, con remembranzas de aire semítico. Otra usanza eligió Blanca Ossa de Balmaceda, personificando a María de Médicis, su traje de terciopelo lacre, con adornos de encajes y una corona de finísimos brillantes, fue considerado uno de los más espectaculares de la noche. 

Enumeremos estilos aun más exóticos, Julia Alessandri Altamirano de Africana; Etelvina Guachilla de Diez de Medina disfrazada de Manola; la popular escritora Inés Echeverría Larraín (Iris) de egipcia; Josefina Valdivieso Barros de Persa; Adriana Lyon Lynch de Holandesa; Esther Echaurren Clark de campánula; Carlos Edwards Mc Clure llevaba un rico traje de mandarín chino, acompañado de su hermana María que era una bella joven de 1830; Raquel Echeverría Cazotte de Abogada francesa; Sara Ovalle Castillo de aldeana rusa; Adriana Larraín Morandé personifica a Manon Lescaut; Delfina Montt Pinto de pescadora napolitana; María Willms Montt, hermana de la desdichada Teresa, se disfrazó de Invierno; María Balmaceda Valdés personifica a la Marquesa de Pompadour; Teresa Valdés Ortúzar de mariposa; Virginia Zegers Tupper de gitana; Adelaida Guerrero Cood de botón de rosa; Rebeca Izquierdo Phillips de caperucita roja; Elisa Barros Puelma de aldeana sueca; Margot Mackenna y Josefina Vial Freire de exuberantes odaliscas; Teresa Hurtado Concha personifica a Carlota Corday; Laura Cazotte de Antúnez rememora a la guillotinada María Antonieta. Y así, la lista sigue con una eterna alegoría a la historia universal, reminiscencias de la lujosa Corte Persa, entremezclada con la turbulenta Roma, haciendo espacio a toreros y aldeanas, marquesas y condes; actrices, cantantes, reinas sin cabeza y un sinfín de personajes que en una sola noche, bajo las tintineantes luces eléctricas dispuestas en las cúpulas doradas, convirtieron a Santiago, en un onírico mundo de un Baile de Fantasía.

Sara Morandé Campino (Ëpoca segundo Imperio), Elena Saavedra Baeza (Florista Luis XV), Domingo Toro Astaburuaga (Húsar de la Guardia), Jorge Rodríguez (Manuel Rodríguez), Juan Valdés Cazotte (Diplomático), Julia Tagle Aldunate (Oriental), Enrique Concha Cazotte (Oriental) y Hernán Perez Cotapos (Yncroyable). 1912
Anibal Sanfuentes Joglar (Oficial Zuavo), Rosario Ossa de Matte (Oriental), Felipe Echazarreta Ariztía (General Alemán)  y Blanca Ossa de Balmaceda (María de Medicis). 1912
Eduardo Balmaceda Valdés (Gil Blas de Santillana), Emma Tagle Aldunate (Pierrete), Carlos Besa Foster (Turco) y Nibaldo Correa Barros (Romeo).1912
Horacio Walker Larrain (Traje Imperio), Patricio Irarrázaval Lira (Hamlet), Cristina Riesco Errázuriz (Espigadora)  y Francisco de Borja Cifuentes (Petronio el Griego). 1912
Eugenio Videla Sánchez (Moro), Luisa Concha Cazotte (Oriental), Maria Godoy de Prieto (Mar) y Ricardo Valdés S. 1912
Teresa Concha Cazotte (Oriental), María Wilms Montt (Invierno), Enrique Villamil Concha (Contradicción) e Inés Larrain Echeverria (Egipcia). 1912
Fernando Zañartu Iñiguez, Maria Alcalde Valdés (Manola), Ramon Vicuña Herboso (Pierrot) y Jorge Phillips H. 1912
Raul Besa, Victoria Claro Salas (Pastora Luis XV), José Nixon Briceño (Luis XV), Francisco Rivas Vicuña y su mujer, Sofía Walker (Española). 1912
Joaquín Irarrázaval, Ismael Errázuriz Ovalle (Renato D'Anjou), Juan Alberto Fernández  (Mosquetero) y Adela Balmaceda Pérez (Corte Luis XV, rosado). 1912
Renato Besa, Elisa Walker de De la Taille (Emperatriz Eugenia de Montijo), Vicente Ortuzar Correa y Luz Ovalle Castillo (Cracoviana). 1912
Juan y Exequiel Undurraga (Guardias Imperiales de Austria), Laura Antúnez de Bascuñan, Anita Lyon de Alamos (Traje de seda Corte Luis XV) y Sergio Montt Rivas (Luis XV). 1912
Marcos García Huidobro (Felipe II), Sara Valdés de Balmaceda (Época Luis XV), Carlos Prado Amor y Fernando Toro Barros (Turco). 1912
Carolina Pereira de Correa (Princesa de Lamballe), Teresa Aldunate Errázuriz (Turca), Guillermo Edwards Matte (Luis XIV)  y Maria Lecaros de Amunátegui. 1912
Renato Sanchez G.H.(Diplomático), José Pedro Alessandri, Elena Fabres Blanco (Persa) y Gabriela Hurtado  Alcalde (Traje Imperio). 1912
Adela Edwards McClure de Salas (Juana de Aragón), Adriana Balmaceda de García de la Huerta (Traje Luis XVI), Mariano Fontecilla Varas (Duque de Sotomayor)  y José Manuel Eguiguren (Época 1830). 1912
Ismael Pereira Iñiguez (1830) junto a su mujer Luz Lyon (Traje Segundo Imperio) y Carlos Pereira (1830), en su palacio de calle Huérfanos, retratándose para el baile Concha Cazotte.- Las hermanas Mercedes (Egipcia) y Ester Agüero (India Oriental). 1912


Hay quienes dicen que el Palacio Concha representa el punto culmine del derroche y extravagancia de la alta sociedad del centenario; pero no debemos olvidar que su dueña, Doña Teresa Cazotte Alcalde, fue una de las más notables benefactoras de los más pobres en el Santiago del 900, participando en diversas obras caridad y fundando en 1903 “Les Créches”, hogar de niñas en riesgo social, huérfanos y que prestaba además servicios médicos a los más necesitados; legado que existe hasta hoy. 
Teresa Cazotte era hija de Henry Cazotte De la Tut, primer embajador de Francia en Chile; y María Alcalde Velasco, retratado por Raymond Monvoisin en 1843, quizás uno de sus óleos más famosos, conservado hoy en el Museo de Bellas Artes. 


Fiesta de caridad en el palacio Concha. 1905
Se le recuerda por su distinguida sencillez y por la organización de numerosos eventos sociales de caridad: En el Teatro Municipal presentó una fantasía oriental titulada “Se acabó el hogar” y representada por niños de familias amigas. Otro evento de beneficencia muy comentado fue la presentación de una obra teatral en los jardines de su palacio en 1905, una pequeña pantomima inspirada en la naturaleza, que tenía como protagonista a la hija de la dueña de casa, Teresa Concha Cazotte (abuela del político Ignacio Walker Prieto), quien interpretaba al Sol, disfrazándose con un magnífico traje de lama de oro que resplandecía a la luz de los reflectores, causando gran admiración en el público.  Como anécdota también a ella se debe la aparición del primer Viejo Pascuero en 1906, durante una celebración de caridad en el Parque Cousiño, hoy conocido como O’Higgins.

El ocaso del palacio comienza hacia 1920. Teresa Cazotte, ya viuda, ve mermado paulatinamente su poderío económico de la mano a los profundos cambios sociales que vivía el país; la inesperada y fulminante muerte de su hija Luisa a causa de una intoxicación por erizos fue una herida que nunca cerró. Todo esto hace que deje de lado su vida social y vuelque sus fuerzas a las labores de beneficencia y filantropía con una enorme convicción.
Decide lotear su extenso parque, construyendo sobre él un conjunto de elegantes casas que recordaban un antiguo suburbio Europeo de intrincadas calles y suelos empedrados, según planos de los arquitectos de moda: Machicao, Larraín Bravo, Siegel, Smith Solar y Bianchi; conocido hoy como Barrio Concha y Toro. 

Las intrincadas calles del Barrio Concha y Toro reemplazaron el frondoso parque del palacio, mientras que el Teatro Carrera se construyó frente a la mansión perdiendo su acceso a la Alameda. En 1932, el palacio es demolido para consturir un conjunto de viviendas.


El fabuloso Palacio quedó oculto tras el nuevo Teatro Carrera, y como la entrada de Alameda estaba bloqueada, con gran dignidad por algunos años siguieron entrando los invitados, pero ahora por la puerta de servicio hasta llegar a los salones, donde los esperaba una cansada y no por eso menos elegante, Teresa Cazotte, quien hasta el final de su vida disfrutó de sus tardes de bridge.
Tiempo después se trasladó a una casa frente a la Plaza  Du Pont, dónde murió afectada de cáncer en 1932 de la mano de su querida nieta Teresa.
Al año siguiente sus hijos rematan la colección de arte y deciden demoler el Palacio, al no recibir ofertas del gobierno o alguna embajada para conservar este ícono de la extravagancia de ese Chile europeizado que a muchos nos hubiese gustado habitar.

Quizás fue este baile uno de los últimos grandes eventos sociales antes de la gran crisis económica de 1929, marcó el fin de una era de vanidades y fastuosidad sin medida, cuando un Chile progresista vivía encandilado con la magia de Paris, y grandes hombres y mujeres de sociedad, transformaron este rincón del fin del mundo en un trozo de Europa. Las numerosas fotografías, con rostros felices y extravagantes trajes en sepia, son un mudo trozo de historia que se ahoga entre la vorágine santiaguina, pero que rememoran con fuerza un glorioso evento de hace ya 98 años atrás. Un gran baile de fantasía donde la palabra lujo y fausto fue lo más sencillo de la noche…





Mario Rojas Torrejón.
Fernando Imas Brügmann

Bibliografía

BALMACEDA,E.Un mundo que se fue. Editorial Andrés Bello, santiago de Chile. 1969

BALMACEDA,E. Del presente y del pasado. Editorial Ercilla. Santiago de Chile. 1941.

EYZAGUIRRE,H. Sabor y saber de la cocina chilena. Editorial Andres bello, Santiago de Chile. 1987

LATCHAM,R. Estampas del nuevo extremo, antología de Santiago 1541-1941. Editorial Nascimiento. 1941

PEREIRA,E. La arquitectura chilena en el siglo XIX. Ediciones de la Universidad de Chile, Santiago de Chile. 1952. pág 14.

ORTUZAR,A. Chile of to day. 1907
Revista Selecta noviembre 1912
Revista Zig Zag noviembre 1912

Diario Ilustrado 17 octubre 1912
Diario La Mañana 18, 19, 20 de octubre 1912
DIario El Mercurio 16 octubre 1912

17 comentarios:

Rodolfo dijo...

Interesantísimo, tanto por el fondo histórico que manejas, como por la redacción del artículo. Felicitaciones Mario por este aporte, que le pone poesía a una época de nuestra historia e incentiva a la reflexión respecto de lo que fuimos y porque sómos como somos. Las fotos, me imagino, están restauradas en forma digital, ¿no?

Chelo dijo...

Estimados:

Felicitaciones por su trabajo, está muy completo.
Actualmente me encuentro desarrollando una investigación sobre el Palacio Concha Cazotte y el baile de máscaras de 1912, ¿dónde es posible encontrar más información, específicamente fotos?

Les agradeceré enormemente su ayuda.
Attemente,

Marcelo.

Mario Rojas Torrejón dijo...

Hola Marcelo, la verdad yo también estoy haciendo una investigacion sobre el tema. Cuentame qué necesitas especificamente para ver si te podemos ayudar. Ideal seria que nos mandaras un mail, mariorojastorre@gmail.com.
Cuéntame. Saludos y gracias por las felicitaciones.

Anónimo dijo...

Una verdadera maravilla!
maca ahumada.-

seyta dijo...

Increible, muy buen reportaje acerca de aquel santiago...

Anónimo dijo...

me encanto este blog, una excelente creacion de informacion necesaria para conocer el avance de chile, las coonstrucciones de la epoca que con el tiempo algunas lamentablemente han sido destruidas una verdadera pena.
felicitaciones por tales publicaciones
atte claudia Rodriguez
claudiarodriguez21@live.cl

Karin Wachtendorff dijo...

Un post muy bien elaborado, que te atrapa desde el primer momento.
Te felicito por un trabajo bien hecho, donde no dejas ningún detalle al azar, retratando de forma impecable una época que desgraciadamente ya no volverá.
Desde ya me he hecho seguidora de este estupendo blog.
Un cordial saludo desde España!!!
Karin

POROSHNYJ dijo...

Disculpa., pero el Santiago de esa época no tenía nada de idílico o europeizado. Teníamos los índices de mortalidad infantil más altos del mundo y una pobreza grosera a pocas cuadras de este baile de disfraces. De hecho, irónicamente, este baile de máscaras era una "máscara" de lo que Chile realmente era: Una fiesta para los ricos, una pesadilla para los pobres. Buen recuento histórico y buenas fotos. Las usaré para explicarle a mi hijo cómo funcionaba Chile en ese entonces y, de hecho, aún. No, no soy resentido. Soy descendiente de uno de los mismos pelotas que fueron a esa fiesta sin ver más allá de su nariz.

Anónimo dijo...

igual nunca leí que este relato, buenísimo por lo demás, señalara que este era el único Chile.... o si???
es bueno que diga que no es resentimiento, porque lo parece.
También es bueno que no todos pensemos igual, pero hay que agradecer que gente joven se preocupe y haga este tipo de trabajo tan bien referenciado y completo, yo por mi parte los felicito.
Rosa Maria.

Mario Rojas Torrejón dijo...

POROSHNYJ

No es nuestra intención negar la realidad del país ni disfrazar una verdad conocida por todos.
Sin embargo, la naturaleza de este relato tiene otro enfoque, que debemos contextualizar para comprender las aspiraciones de ese segmento de la sociedad que quisimos retratar y que se dieron cita una noche de 1912. Suceso que nutrió largamente las páginas sociales y la memoria oral de generaciones.
Y que hoy reune a mucha gente, descendientes de ellos o no, en torno a esta página web, porque es parte de su historia personal y de todos los chilenos.

Tu mismo eres descendiente de uno de ellos, y sacaste unas muy acertadas conclusiones del entorno y lo que significó el baile desde otra perspectiva.
Todos los lectores entonces pueden hacerlo, pues ese cuestionamiento, esas ganas de ver otros ángulos; son el motivo por el que trabajamos tan arduamente, para generar en nuestra población esa "sensación" de encontrar su propia verdad en la Historia.

Atte.

Fernando Imas Brügmann
Mario Rojas Torrejón

Equipo Brügmann

Anónimo dijo...

Hola, llegué aquí por imágenes de google. Desconocía la existencia de este palacio, la familia y su fiesta. El relato lo encontré entretenido y parece bien documentado por la cantidad de detalles y nombres que se dan junto al registro fotográfico. Es interesante conocer episodios "informales" de nuestra historia relativamente cercana. Sin embargo, el enfoque y actitud del narrador me parece inadecuado por que evidentemente no es objetivo. Percibo cierto servilismo y añoranza de una "imagen bonita" sin conciencia de lo que está detrás, de las cosas feas que permiten que pocos se den estos lujos. Frases como "ese Chile europeizado que a muchos nos hubiese gustado habitar", grafican la cultura chilena que aún alucina con los apellidos y se siente más segura cuando se esfuerza por hablar con "una papa en la boca"; todo lo que hoy no nos permite ser una sociedad madura, sensata, justa. Lamentablemente, creo que todos en mayor o menor medida, alguna vez caemos en esto. Lo importante es ir siendo concientes de ello y tratar de evitarlo. De todas maneras, una lástima que no se conserve el palacio y su jardín.
Eso opino, sin desmerecer el trabajo que significó recolectar toda esta información.
Andree Echeverría

Mario Rojas Torrejón dijo...

Andree, agradecemos tu comentario, que valores nuestro trabajo documental y comentes nuestra página.

Por supuesto que el relato que realizamos no es objetivo, pues se trata como tu bien dices de un episodio "informal" de la historia chilena, por lo mismo el enfoque es otro, centrado en un instante social determinado, donde muchos temas quedan en el tintero.

No se trata de servilismo ni añoranza de imagen bonita, ni mucho menos estar cegados hacia una realidad obviamente existente, como hemos reiterado en comentarios anteriores. Simplemente se trata de describir lo más detalladamente un instante de la historia social de Santiago del que mucha gente quiere saber...

Hablar de las precariedades sociales existentes, la realidad de un país en crisis y los despilfarros de la alta burguesía, creo podriamos proponer otro reportaje, donde podamos abordarlo a fondo, con la intención de dar una visión de la realidad objetiva y absolutamente global.
Obviamente eso en este relato, no era posible.

Gracias,

Brügmann Investigación & Conservación


Anónimo dijo...

Agradecido , me gusto mucho tu relato , esta claro que es un relato informal por que alude a un instante ( una noche ) donde se juntaron muchas familia de la aristocracia Chilena .
Por otro lado llegue aquí por que de hace tiempo me ha interesado mucho la figura de Don Nazario Elguin , junto eso su palacio lamentablemente abandonado . He estado investigando un poco y he sabido que los concha cazotte teniando una coleccion grande de obras de arte , entre ellos (David con goliath de Rubens ) quisiera saber si tienes informaciones de los paraderos de las obras de arte de los concha cazotte .Gracias
Atte Juan L.

Loreto dijo...

Me parece un gran descubrimiento este blog, al que llegué buscando información del patrimonio arquitectónico perdido de Santiago. Este palacio me interesó aún más, porque me cuesta imaginar que en el barrio hermoso donde viví mis primeros años en la ciudad, haya sido prácticamente una lápida a tan majestuosa construcción. Gracias por entregar tan valiosa información a quienes disfrutamos conociendo la historia de nuestros barrios.
Loreto.

Mauvaîse Penseé dijo...

Muy interesante, me agrada leer sobre hechos como éste, que tal vez no son del todo trascendentales en nuestra historia nacional, pero ayudan a comprender y a dar una pasada a nuestro Chile antiguo y millonario, y ver así también cuán ''bueno'' era el negocio de las Minas como para acoplar tales cantidades de dinero con las cuales financiar los aspectos de tan magno evento. Felicidades y muchas gracias por recopilar todo ésto, saludos!.

PROFECIA 2011 dijo...

Una verdad histórica valiosa por el contenido respaldado por fotos de la época...llegue ahí porque estoy buscando a la familia Echeverria Racines.
Felicitaciones

Martín Ríos dijo...

Me fascina el enfoque artístico de esa época de luces, aunque se trate de una casta burguesa, finalmente la sociedad evoluciona y mantiene, en algunos casos, la herencia arquitectónica y artística de una época de hermosos palacetes, gracias a la bonanza económica de un sector de la sociedad. En Rusia, a pesar de la revolución bolchevique, mantuvieron el esplendor de las fastuosas construcciones de los zares. Hitler, a pesar de su afán destructor en Europa, respetó la hermosura de las construcciones en París.
Sin duda, que ese palacio Concha Cazzote hubiese sido un extraordinario referente histórico y artístico, heredado a la sociedad en su conjunto, convertido en museo por ejemplo como lo es actualmente el palacio Cousiño. Otros tantos que se caen a pedazos en el barrio cumming y alrededores, que fueron demolidos o reemplazados por simples edificaciones, desabridas y cúbicas. Por suerte ya se han hecho esfuerzos para recuperar algunos emblemáticos edificios históricos y aunque se mantengan sólo sus fachadas, es un aporte.
Sueño con recuperar ese tipo de arquitectura con materiales modernos, duraderos mediante molduras que hagan simple ese tipo de homologación. Quizá con la impresión 3D de envergadura algún día se consiga. Muy buen documental. Gracias por esta maravilla.